TARANTAS Paco Arana
En la boca de la
mina,
allí se asomó el
minero.
Como la vio tan
profunda
pidió clemencia del
cielo,
¡Por Dios! qué no se
derrumba.
Afina bien la
guitarra
para cantar por
taranta,
que el minero cuando
canta
su voz se rompe y
desgarra
y su emoción parte
el alma.
A hombros de cuatro
mineros,
que lleva heridas mortales.
Va Rafael Caballero,
desde una mina en
Linares
gritando un ¡Ay que
me muero!