miércoles, 26 de febrero de 2025

 SEVILLANAS DEL QUE NUNCA FUE A SEVILLA Paco Arana

Puede ser una imagen de 2 personas, barco, el río Arno y el río Tíber

Háblame de Sevilla

dime como es

esa Torre del Oro

puesta del revés.
Yo la veo más bonita
reflejaíta en el río
contoneándose el talle
con el agua a su albedrío.
Háblame de Sevilla
cuéntame tú,
del barrio de Triana
lleno de luz.
Cuando paseo sus calles
se me aparecen los duendes,
cantando por soleares
desde Triana hasta el puente.
Háblame de Sevilla
cuéntamelo,
Una tarde de toros
temple y valor.
Silencio en la Maestranza
manola suspiros negros,
un toro de gloria y sangre
puerta príncipe, torero.
Háblame de Sevilla
enséñame,
a bailar sevillanas
que yo no sé.
Una guitarra doliente,
un coro que se ha “fundío”,
palmas, braceos, desplantes
y una noche en el Rocío.
Y tú que nunca fuiste a Sevilla
que sin verla ya sabes que la quieres
recorre calles, puente, río, orillas
y ensancha el corazón que se te muere.


miércoles, 19 de febrero de 2025

SAN VALENTIN

                                                               BAR PATILLAS Paco Arana

Esta noche suena el piano
en aquel antiguo bar,
esta noche han de bailar
aquellos enamorados.
Como siempre embelesados,
seguro que volverán
a vivir el verbo amar
de un tango casi olvidado.
Qué tendrá la noche inquieta,
y qué dirán sus canciones…
la alegría de vivir
remueva los corazones
con ese tango que aprieta,
noche de San Valentín.


domingo, 2 de febrero de 2025

FAENA TAURINA

                                                          FAENA TAURINA  Paco Arana


                                          

    
Pues yo que le he visto, tan solo un chiquillo,

jugándole al toro… aquella placita,

con su redondel.

Citando, burlando, a la inquieta fiera.

Parando, templando, cerrando los ojos

ante la embestida.

Abriendo  el  percal,

la suerte o la vida… después, ese quiebro,

que busca el embroque, ágil y  a compás…

y que viva el arte, del birlibirloque,

que le clava al toro, tres pares de ensueño,

sin titubear…

Clarines del miedo, la suerte suprema,

y un brindis al cielo, que ofrece el torero,

por aquel difunto, siempre en el recuerdo,

que dejó en el ruedo, su sangre y su vida.

Cornada certera, maldita cogida

del toro celeste, que clamando al cielo:

“Dios reparta suerte”.

Todo lo perdió.

¡Va por ti! Maestro. Suspiro chiquito,

que suena a oración.

Y este gran torero, tan buen rehiletero,

como matador,

nos deja su huella, en la rubia arena.

Grácil faroleo de muleta baja,

hondos naturales, desdén, trincherazo,

varios estatuarios, algún derechazo…

y  a cuadrar al toro para la estocada,

una verdadera lección magistral.

Garboso, certero, ardiente y cabal.

Grandioso torero, marcando los tiempos,

firme la derecha y la izquierda baja,

se lanza al morrillo, le vuelan los pies,

y clava el acero en un santiamén.