SEVILLANAS DEL QUE NUNCA FUE A SEVILLA Paco Arana
Háblame de Sevilla
dime como es
esa Torre del Oro
SEVILLANAS DEL QUE NUNCA FUE A SEVILLA Paco Arana

Háblame de Sevilla
dime como es
esa Torre del Oro
BAR PATILLAS Paco Arana
FAENA TAURINA Paco Arana
Pues yo que le he visto, tan solo un chiquillo,
jugándole al toro…
aquella placita,
con su redondel.
Citando, burlando, a
la inquieta fiera.
Parando, templando,
cerrando los ojos
ante la embestida.
Abriendo el percal,
la suerte o la vida…
después, ese quiebro,
que busca el embroque,
ágil y a compás…
y que viva el arte,
del birlibirloque,
que le clava al toro,
tres pares de ensueño,
sin titubear…
Clarines del miedo, la
suerte suprema,
y un brindis al cielo,
que ofrece el torero,
por aquel difunto,
siempre en el recuerdo,
que dejó en el ruedo,
su sangre y su vida.
Cornada certera,
maldita cogida
del toro celeste, que
clamando al cielo:
“Dios reparta suerte”.
Todo lo perdió.
¡Va por ti! Maestro.
Suspiro chiquito,
que suena a oración.
Y este gran torero,
tan buen rehiletero,
como matador,
nos deja su huella, en
la rubia arena.
Grácil faroleo de
muleta baja,
hondos naturales,
desdén, trincherazo,
varios estatuarios,
algún derechazo…
y a cuadrar al
toro para la estocada,
una verdadera lección
magistral.
Garboso, certero,
ardiente y cabal.
Grandioso torero,
marcando los tiempos,
firme la derecha y la
izquierda baja,
se lanza al morrillo,
le vuelan los pies,
y clava el acero en un
santiamén.