Paco Arana
RAFAEL DE SANLÚCAR (Paco Arana)
Entre bromas forzadas e interminables
silencios, transcurrió el viaje. Llegados a Cádiz se fueron directamente al
Clínico sin pasar por Sanlúcar. Allí las noticias fueron rápidas y
contundentes. No había solución, ni tratamiento, ni quirófano. Rafael preguntó
a los doctores con mucha entereza:
-Necesito saber qué va a pasar con mi mano izquierda.
-No se puede hacer nada -le había indicado el cirujano-, como mucho
medio año, -le informó a Curro en secreto.
Efectivamente, Rafael se iba malogrando
día a día. Habían transcurrido tan sólo tres meses desde su vuelta de París y
se encontraba ya en una silla de ruedas, dependiendo de familiares y amigos
para lo más imprescindible. Recibía cartas de Beni que no contestaba y se iba
hundiendo en una profunda tristeza que no quería compartir absolutamente con
nadie. Sólo reaccionó al leer la última en la que Beni le comunicaba que dejaba
el trabajo para ayudarlo y cuidarlo en Sanlúcar de Barrameda.
Ante la idea del reencuentro,
reaccionó de inmediato y comenzó a escribir:
Sanlúcar
de Barrameda 27 de Julio 1982
Querida Beni:
Me decido a escribirte por temor a encontrarnos de nuevo. Quizá hubiera sido más noble que nos viéramos para despedirnos. Todas las dudas del mundo me asaltan y me torturan.
Salí de París sentenciao y día a día compruebo el deterioro que poco a poco acorrala y mutila mi cuerpo. Mis manos no obedecen al mandato de mi mente lesionada y mi guitarra ha enmudecido en el fondo de su estuche. Desde siempre supe que me iba a sobrevivir y ahora pienso que un día no muy lejano, otras manos recogerán el dictado de la música que felizmente me acompañó y que tú tanto amabas.
Ahora que se nos escapa este amor recién estrenado, quisiera decirte tantas cosas... quisiera decirte que ha sido hermoso todo lo que nos ha pasado. Jugamos a ser felices y quiso Dios que así fuera, fue intenso nuestro idilio, y ahora Él también quiere que sea breve. Prefiero que no descubras por ti misma lo que hace Dios con sus criaturas y me recuerdes como cuando entonces, Beni.
Se me quiebra la voz cuando te nombro y me apresuro a mandarte estas
letras con rumor de despedida. Ya me han emplazado los doctores y quizá cuando
llegue este mensaje hasta tus manos,
vaguen errantes mis cenizas por
la playa de Sanlúcar. Ya sabes... entre el río de Sevilla y la mar de
Cádiz.
Si en alguna ocasión sintieras una
guitarra flamenca, espero que vuele hasta mí tu pensamiento y volvamos por mor
de la música a ser instantáneamente felices.
Hasta siempre se despide quien te
ama.
Rafael
De mi libro Relatos Flamencos y
Taurinos
Amazón libros: Paco Arana
No hay comentarios:
Publicar un comentario