ADIÓS PATIO DE LA CARCEL
Paco Arana 21-03-24
Adiós patio de la cárcel
rincón de la barbería,
el que no tiene dinero
se afeita con agua fría.
Esta copla flamenca, reconocida como Tangos del Piyayo, alude
a un guerrillero que sufriera y así se lamentara del castigo carcelario que
aguantó durante aquella Guerra de Cuba de finales del siglo XIX.
Y digo yo que porqué este servidor españolito, que venido al
mundo en el año cuarenta y cuatro, para cumplir con el servicio militar durante
la paz del año sesenta y seis, le tocó pisar las checas del Cuartel de Ventas
de Irún, en compañía del gitano Berrio, el rebelde Alzate, el Rodolfo homosexual,
el truhán Jiménez y el prófugo Anastasio.
Compartí con todos ellos los días tristes del mes de Febrero,
por el hecho simple de escaparme durante tres días a Burgos mi ciudad, donde me
esperaban, por entonces, los abrazos, besos y arrumacos de mi radiante y
querida boquita de fresa.
Dos mazmorras húmedas y negruzcas tenía el cuerpo de guardia
de aquel edificio más que centenario, y nosotros esperando a la salida del sol
que alumbrara el patio del cuartel donde, vigilados por dos soldados armados
con el cetme y en prevenga, más el teniente de guardia con su discurso patrio.
Y digo yo que, asunto de que, este españolito Anastasio que
vino al mundo en el año treinta y cuatro, que dos años después huyó con sus
padres a Francia, volviendo a la patria de la paz del año sesenta y seis, para
hundirse con sus treinta y tres años en un calabozo militar, a la espera de un
juicio vacío, injusto y alargado para volver al país vecino, donde le esperaba
a más de su familia más cercana, su puesto de trabajo.
Una tarde en la solana del patio, preguntó el prófugo al
teniente de guardia ¿para cuándo mi libertad? A lo que contestó iracundo: “Para largo tienes” a lo
que replicó el cautivo.
“Sabrás teniente que la justicia militar se caracteriza por
lo ejecutiva”.
Yo estuve en el calabozo
Íntegro el mes de febrero
Con la milicia obligada
Sin comerlo ni beberlo.
No quisiera recordarlo
Pero lloré el cautiverio
Que culpa tendrá el amor
de amorío tan sincero.